Este reportaje se ofrece como una colaboración del Dr. José A. Colucci

 

                                                                                   

 

Earthrace eco-boat arrives in Puerto Rico as part of world record attempt

 

San Juan , 3 May 2008 : As part of its attempt to break the round-the-world speed record, Earthrace, the planet’s fastest eco-boat, will arrive in Puerto Rico , Monday 5 May. Local residents will have the chance to see the unique craft in Club Nautico, San Juan Marina, where it will be refuelling for four hours.

 

Earthrace is an incredible 78ft wave-piercing trimaran that runs exclusively on biodiesel, and has a net zero carbon footprint, making it one of the world’s most environmentally-friendly powerboats. Skipper Pete Bethune and his crew set off from Sagunto , Spain on 27 April in an attempt to break the round the world speed record.

 

The route takes the boat across the Pacific, Atlantic and Indian oceans as it thunders 24,000 nautical miles along the planet’s circumference at a maximum speed of 40 knots. If they succeed, Earthrace will be the first boat to break the record using only renewable fuel.

 

The boat has many additional ‘green’ credentials, such as low-emission engines, non-toxic anti-foul and efficient hull design. In a brave display of commitment to the cause, Bethune even underwent liposuction to donate his own fat to be processed into biofuel.

 

“We aim to show the world that the best technology can also be sustainable,” says Bethune, who auctioned off his home to fund the GBP 1.5m project. “We are hoping that Earthrace stopping here along the race route will be a chance for the people of Puerto Rico to see an example of a vehicle that is 100% carbon neutral but does not skimp on performance or design.

 

“We and the ground crew appreciate the fantastic local support we have already received,” continues Bethune. “Every single person’s efforts count in our race to beat the world record.”

 

 

Notes to editors:

 

High resolution, copyright-free photographs and video footage are available to download from the ‘News and Media’ page on www.earthrace.net

 

You will need a password to access the video footage. Please contact news@earthrace.net

 

About Earthrace

 

Earthrace is run as a not-for-profit venture, with a boat, ground and London HQ crew made up of international volunteers.

 

From the start in Sagunto , the boat will cross the Atlantic, Pacific and Indian oceans and travel through the Panama and Suez Canals as it thunders around the planet’s circumference at a maximum speed of 40 knots, attempting to break the round-the-world speed record. The full record route is as follows:

 

Sagunto (Spain) – Horta (Azores) – San Juan (Puerto Rico) – Colon (Panama Canal, Panama) – Manzanillo (Mexico) – San Diego (USA) – Maalaea Harbor, Maui (Hawaii) – Majuro (Marshall Islands) – Koror (Palau) – Singapore – Kochi/Cochin (India) – Salalah (Oman) – Port Said (Suez Canal, Egypt) – Sagunto (Spain)

 

You can find out in real time exactly where Earthrace is now by going to www.earthrace.net and clicking on the ‘Where is Earthrace’ globe.

 

International press contacts

 

International PR and media

 

Nick Murray-Leslie/Nick Warren

Chatsworth Communications

Tel: +44 20 7681 4070

Email: news@earthrace.net

 

 

 

 


 

 

 

 

Por Gerardo E. Alvarado León / galvarado@elnuevodia.com , Martes 22 de abril de 2008

Numerosas ciudades conmemoran hoy el Día Internacional del Planeta Tierra, celebración que inició hace 38 años en Estados Unidos como una gigantesca manifestación en la que se exigió un mundo sustentable.   Puerto Rico no es la excepción. Pero mientras las agencias de gobierno recibían proclamas y grupos de estudiantes o ecológicos sembraban árboles en varios puntos, un panel de expertos consultados por este diario pasó lista sobre la situación actual de los recursos naturales y esbozó los principales problemas ambientales locales. A modo de radiografía, los expertos diagnosticaron que el desparrame urbano desmedido y la generación excesiva de desperdicios sólidos son los principales obstáculos hacia el desarrollo sostenible.

Ambos problemas repercuten en impactos en la calidad del agua, aire y vida silvestre.  A estos síntomas, agregaron, se les suma la supuesta inacción y falta de interés del Gobierno de establecer políticas públicas claras que dirijan las riendas del País. Finalmente, dijeron que el aparente desprendimiento de los puertorriqueños hacia la causa ambiental y su cada vez más estrecha relación con la naturaleza les dificulta que entiendan y se apropien del mensaje verde.  El panel evaluó cada asunto, llegó a conclusiones y recetó sus remedios para evitar que las agencias y el pueblo sigan perdiendo agua, energía, tierra, tiempo y dinero.

 

Agua

La Ley Federal de Agua Limpia requiere un informe bianual sobre calidad de agua en cada jurisdicción. Para esa labor existen 23 estaciones de monitoreo en cuencas hidrográficas y 99 en el litoral costero.

Pero para el ex director ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), Emilio Colón, la “interpretación arbitraria” de las leyes es el mayor problema en el manejo del agua, por ejemplo, la zona marítimo-terrestre. “En segundo lugar está la contaminación”, dijo.

“No hay conciencia sobre el valor del agua. La gente sigue con sus hábitos exagerados de consumo. Hace falta más educación. Todo se quiere legislar y no todo problema ambiental es legislable”, sostuvo.

Por su parte, el director de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés), Carl Soderberg, indicó que el mayor problema de calidad  radica en los cuerpos superficiales: embalses, ríos y quebradas, entre otros. “Menos del 25% cumple con los estándares y los preocupante es que de ahí sacamos el agua potable”, manifestó.

En cuanto a las aguas costaneras “estamos mucho mejor”, admitió, porque 75% son aptas para bañistas. Sin embargo, dijo, el hábitat marino  tiene que haberse afectado, porque la industria pesquera ha disminuido.

Aire

La contaminación del aire puede ser causada por fenómenos naturales, como el polvo del Sahara y las cenizas del volcán Soufrière, o antropogénicos, como la quema de combustibles fósiles que produce la liberación de gases que causan el efecto invernadero: dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, ozono y cloroflurocarburos.
 En términos de calidad “Puerto Rico tiene A+”, según Soderberg. “En Estados Unidos más de la mitad de la población vive en áreas que no cumplen con los parámetros de calidad de aire”, sostuvo.

Otro factor que contribuyó a la mejoría, agregó, fue el aumento de casi  50% en la cobertura vegetal. Además, la Isla se ve favorecida por los vientos alisios, que circulan entre los trópicos hacia el ecuador. “Pero estamos muy mal en la generación de gases de invernadero”, dijo Soderberg. Indicó que aquí se queman mil millones de galones  de gasolina al año y que la demanda energética es de 8%, cuando el promedio mundial es 2%. Por su parte, el director del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical, Ariel Lugo, destacó que los problemas de contaminación de aire en Puerto Rico son locales: “al lado de carreteras, cerca de las plantas de generación de energía y en medio de los tapones de todos los días”.

Vida silvestre

En  1930 la deforestación rondaba 94%, pero actualmente la Isla cuenta con la proporción de bosques más alta en cientos de años, a juicio de Lugo.

“Los pájaros, murciélagos y hormigas han reforestado a Puerto Rico de manera natural”, señaló Lugo al poner bajo lupa el éxito de los programas de siembra de árboles que impulsaron las pasadas administraciones.

El científico indicó que  95% de la flora y fauna local está bajo “buena protección”. Mencionó, por ejemplo, que las poblaciones de guabairo, pelícano pardo y la cotorra puertorriqueña han aumentado en los últimos años.

No obstante, dijo que la introducción de especies exóticas ha sido “terrible” porque crean un disloque en el ecosistema ya que se les dificulta adaptarse. 

Ideas similares compartió el director ejecutivo del Fideicomiso de Conservación, Fernando Lloveras, quien señaló que la principal amenaza para la vida silvestre es el desparrame urbano desmedido desde hace 20 años.

“No es normal que para nuestra extensión territorial limitada tengamos casi 4 millones de habitantes. La siembra de cemento es la cicatriz más dolorosa y el País tiene que aprender a vivir con la naturaleza”, sostuvo.

 

 

 

Desperdicios sólidos

Según datos de la Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS), en el País se generan 10,000 toneladas de basura al día. De ese total, sólo 15.31% se recicla y el restante 84.69%, compuesto por material vegetativo, de construcción, demolición y orgánico, acaba a los rellenos sanitarios.

“El problema es que no se hace nada para evitar que se genere menos basura y lleguen menos materiales a los rellenos sanitarios. No hay prevención”, sentenció Juan Rosario, del grupo ambientalista Misión Industrial.

Rosario recordó “el fracaso” en la implantación de la Ley para la Reducción y el Reciclaje. Además, urgió a la ADS a enfocarse en la educación y “preocuparse por más que cumplir con una ley que no funciona”.

El líder ambientalista manifestó que Puerto Rico necesita una visión distinta del manejo de los desperdicios sólidos, “que debería empezar dar a conocer la vida útil exacta de los rellenos sanitarios y  establecer una política nacional de reciclaje, no municipal”.

“No es la basura, sino su manejo. El Gobierno es muy mal ejemplo y seguirá escondiéndole el problema al pueblo, porque su retórica es de que aquí no está pasando nada. Estamos en una crisis permanente hace 20 años y todavía no se le dice a la gente qué está pasando”, dijo Rosario.

Energía

El desarrollo de Puerto Rico está sujeto al manejo y consumo de la energía, según la Administración de Asuntos de Energía. No obstante, casi toda se genera utilizando combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural), que son fuentes no renovables, importadas y con implicaciones de impactos ambientales significativos.

“Puerto Rico tiene la más alta densificación de electricidad del mundo. Estamos malgastando energía”, dijo Soderberg. Agregó que “el principal problema” es que los programas para acogerse al uso de energías alternas son voluntarios, “pese a que no afectan la calidad de vida”.

Soderberg aplaudió que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) cambie su dependencia de los derivados del petróleo hacia el gas natural. “Aunque es más limpio, no deja de ser un combustible fósil. Esto es un buen paso intermedio, pero no deben quedarse ahí”, expresó.

Por su parte, Lugo criticó que las políticas de la AEE “no sean” de autosuficiencia. “Asumimos que los recursos estarán  por siempre, pero hay un encarecimiento”, dijo.

Como una solución para “encaminar” el País hacia las energías alternas, recomendó establecer un programa de incentivos que motive a la ciudadanía.

Planificación

La visión de la Junta de Planificación (JP) es “promover un balance entre el desarrollo, conservación, protección y preservación del ambiente, el mejoramiento de la calidad de vida  y el avance económico dentro del  desarrollo sustentable”. Pero según la planificadora Marian González, ya no hay respeto por  ni confianza en la agencia.

El “principal problema”, dijo, es que el Plan de Uso de Terrenos (PUT) -que  velaría por la planificación del País- aún no se ha completado. Agregó que el poder discrecional de la JP, “especialmente las variaciones y excepciones de proyectos”, se ha convertido en la norma. 

Otros problemas que mencionó González son: la controversia con la zona marítimo-terrestre, la pérdida y desvalorización de terrenos agrícolas y el desparrame urbano. A estos le sumó “la falta” de recursos económicos y de “una proyección clara hacia el futuro”.

La experta vaticinó que el alza constante en el precio del petróleo obligará a las personas a regresar a los cascos urbanos y abandonar la dependencia del automóvil.

 “La presión de ganar elecciones nos obliga a planificar a cuatro años. Hay que desvincularse de las razones políticas y del cambio de administración”, sentenció.

Desarrollo sostenible

Los conocedores definen este modelo como aquel que satisface las necesidades actuales sin comprometer las de las generaciones futuras.

Pero, ¿qué pasa en Puerto Rico?

Según González, cada vez son más los boricuas conscientes de los problemas ambientales, pero no hacen nada porque su prioridad son las necesidades básicas.

Lo mismo opinó Soderberg, quien auguró que “sólo un fuerte impacto económico será el que motive a las personas a tomar conciencia y no su ética ambiental”.

“La necesidad los obligará a asumir posturas ambientales. A fin de cuentas el bolsillo se verá aliviado”, agregó.
Por su parte, Lloveras indicó que “estamos muy lejos de ese proceso debido a la confusión que genera la falta de una definición clara”. Agregó que tanto el Gobierno como la industria privada deben agrandar sus esfuerzos de cara a buscar ser sostenibles.

Finalmente, Lugo manifestó que “hace falta ver al ambiente como un aliado para mejorar la calidad de vida. Primero hay que ordenar el uso del terreno y aprender a interactuar con los recursos naturales”.

“El Gobierno debe aliarse con el medio ambiente y no comprometer el desarrollo del País”, concluyó el científico.

 

 


 

 

 

En pie de lucha los Massol

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              El Nuevo Día      Viernes, 6 de junio de 2007

Por Jaime Torres Torres / jtorres1@elnuevodia.com

Esta familia convive con la naturaleza; con las plantas, los ríos, los animales, los árboles y la gente en las montañas de Adjuntas.

Alexis Massol González con su familia, su esposa Tinti Deyá Díaz, su hijo Ariel y Arturo Massol Deyá, sus nietos Mikjail Massol Altieri y Gabriel Massol Ortiz en el Bosque Olimpia en Adjuntas.

Adjuntas - Una tarde llegaron a su hogar en el sector La Olimpia y hallaron una cabrita muerta, colgando de un árbol. Otra noche, tras concluir una de sus cruzadas en contra de la explotación minera en las montañas de Jayuya, Lares, Utuado y Adjuntas, encontraron su casa totalmente en desorden.

La persecución policiaca fue uno de los precios que pagó la Familia Massol por su militancia tenaz en la conservación del medio ambiente.

Hoy, desde la sede del Centro Cultural Casa Pueblo, don Alexis Massol, su esposa Tinti Deyá, sus hijos Alexis hijo, Axel, Ariel, Arturo y sus nietos celebran la creación, con reconocimiento legal, del Fideicomiso Casa Pueblo, el cual alberga las 150 cuerdas del Bosque Escuela La Olimpia que, según el documento firmado el pasado 6 de mayo, serán protegidas permanentemente del desarrollo, para el provecho de la presente y futuras generaciones.

Casa Pueblo

Horario: Lunes 8 a.m. a 1 p.m.;

Martes a Domingo: 8 a.m. a 3:30 p.m.

Tel. (787) 829-4842

El bosque es parte del legado de la Familia Massol al pueblo de Adjuntas y a Puerto Rico, tras una lucha prolongada durante quince años para frenar la aprobación de una ley que contemplaba la extracción de oro, plata y cobre en parte de la cordillera central.  No fue una lucha aislada. Conscientes del poder de la autogestión comunitaria, los Massol la libraron con el concurso de la gente; con niños y jóvenes, adultos, ancianos y familias enteras que, tras ser educadas, orientadas e informadas, comprendieron la urgencia de salvar al planeta.

La pasión que comparten los Massol por la protección del ambiente es herencia ancestral. Su padre Andrés era oriundo de Adjuntas y su madre Ivelina era vecina del barrio Coabey en Jayuya, a pasos de los Tres Picachos. Los veranos Alexis era loco con visitar Coabey para bañarse en los ríos.  “Eso impactó mi vida. Me llevaban a ese río y a las charcas del Bosque de Toro Negro. La armonía de mi familia con la naturaleza me impactó porque eran personas que cuidaban la tierra y no tiraban papeles”, recordó Alexis, quien caminó los barrios de Adjuntas y Jayuya en compañía de su padre.

Un grado en ingeniería civil lo ausentó de su pueblo querido. En San Juan se dedicó a trabajar en el diseño y desarrollo de proyectos, pero cuidándose de ser lo más selectivo posible, después de leer el poema “Distancias” de Juan Antonio Corretjer, a quien conoció en Guaynabo.   “Así descubrí la Patria geográfica”, recordó.   Un asalto a mano armada, en el que le colocaron un revólver en la frente, lo motivó a regresar a Adjuntas en 1978 y a prácticamente abandonar su carrera en ingeniería.

Regresó con su esposa e hijos y, como lo reitera, en el sector La Olimpia, cerca del manantial del Río Grande de Arecibo, inició su renacimiento. Allí se dedicó a sembrar lechugas y a bañarse en los ríos de su infancia.   Y en comunión con su familia, se dedicó a convivir con la naturaleza; con las plantas, los ríos, los animales, los árboles y la gente.    “Era la oportunidad de estar en el mundo, ya no sobre las cosas, sino junto a ellas, como hermanas y hermanos en una misma casa, que es el concepto de la ecología interna”, explica.

La “emancipación” de los Massol fue propiciada por una noticia publicada en 1980 en el desaparecido periódico “El Mundo”.  El titular de la publicación informaba sobre la detonación de las minas de cobre en Adjuntas propuestas por las compañías norteamericanas Amax y Kennecot. Así nació el concepto de Casa Pueblo.   “Como era ingeniero, estudié a profundidad de qué se trataba y descubrimos 17 yacimientos de cobre, oro y plata, y que la Junta de Planificación había reservado más de 37 mil cuerdas en Lares, Utuado, Adjuntas y Jayuya, aparte de que las compañías mineras le fueron comprando tierras a los agricultores y los alcaldes estaban a favor”, recordó Alexis Massol.

La familia de ambientalistas se alarmó cuando supo que para la extracción de minerales en cada mina se necesitaba deforestar una milla de diámetro en una excavación de dos mil pies de profundidad.  “Eso hubiese sido una catástrofe ecológica de grandes proporciones”.  Alexis y su esposa Tanti, una maestra que también encabezó una serie de protestas en contra del uso del asbesto en las escuelas, convocaron al pueblo a la plaza pública para auscultar su sentir en la Primera Jornada Antiminera.   Sólo asistió una persona y un contingente de agentes de la policía. Fue una de las jornadas más traumáticas en la lucha ambiental de los Massol.

“Quedó en evidencia lo que señala Frank Fanon, cuando escribe sobre el hombre colonizado; que no reconoce su valor y siente miedo a enfrentar la adversidad y al monstruo del poder y la represión”.   Los Massol, padres e hijos, fueron acusados de comunistas; fueron carpeteados y abandonados a su suerte por sus mejores “amigos”.   “Era patria o muerte. Acudimos a una metodología abierta y amplia porque queríamos que el pueblo participara, dejando atrás a los políticos y los partidos”. Convencidos de que debían ganarse la confianza de un pueblo indiferente, apático y con miedo, los Massol se ingeniaron el concierto “Patria adentro”, con el que cada sábado llegaban a una comunidad diferente.   “Lo que hicimos con nuestros trovadores fue cantarle sí a la vida y no a las minas. De una manera didáctica, sin criticar a los yanquis ni al gobierno, sino con un discurso simpático con el que nos ganamos el corazón de la gente”.

De tres personas, de repente el grupo aumentó a alrededor de 50 individuos.  

Sin embargo, la policía continuaba con sus intimidaciones.   Doña Tanti y Alexis nunca perdieron la compostura. Su temple y valentía inspiraron a sus hijos Alexis, Arturo, Axel y Ariel, quienes voluntariamente se identificaron con la causa y optaron por luchar junto a sus padres.   “Me contagié. La forma en que ellos enfrentaban las dificultades me enamoró”, recordó Arturo Massol.

Motivado por el paradigma de sus padres, Arturo estudió biología en el Recinto de Humacao de la Universidad de Puerto Rico. Luego, en Estados Unidos, completó un doctorado en Michigan State.   En 1995 finalmente se firmó una ley ejecutiva que prohibía la explotación minera. Fruto de la autogestión comunitaria; del despertar de un pueblo que a la hora de la verdad militó convencido de la legitimidad de la causa de los Massol.

“Convocamos a una conferencia de prensa en el cielo y 800 jóvenes de la escuela superior con sus cuerpos y uniformes escribieron “No a las minas” y así lo captaron desde un helicóptero las cámaras del Canal 4”.   Las compañías de explotación minera cedieron a la voluntad del pueblo. Los Massol se ganaron el respeto de la policía y del resto de las agencias públicas e instituciones gubernamentales del País. Los alcaldes que, en un principio favorecían la explotación, terminaron avalando la posición de los ambientalistas.

Con las ganancias de la venta del café gourmet Madre Isla y otras actividades de recaudación de fondos paulatinamente adquirieron los terrenos.   La Familia Massol siempre ha vivido con el corazón limpio de sentimientos de odio. 

Prefiere elevar su espíritu al Cosmos cada vez que nace una mariposa monarca; cuando observan las estrellas o el interior de una flor silvestre y en gestos tan sencillos, pero indispensables como respirar o tomar un vaso de agua.

 

 


 

 

 

Peligros que amenazan el vuelo nativo

Por Liz Yanira Del Valle / Especial El Nuevo Día, 28 de enero de 2007

Las alteraciones en el suelo, las aves exóticas y los cambios climáticos ponen en riesgo las especies del País.

La Calandria se unió al grupo selecto de aves endémicas de Puerto Rico

En Puerto Rico existió un cuervo, una caracara y un periquito que ya no podemos ver, tocar, ni disfrutar porque se extinguieron entre el siglo XIX y el XX, recordó el biólogo Miguel Acevedo.

Estas pérdidas ponen en alerta el listado de los que prevalecen. Al presente, la Isla posee 375 especies de aves, la cifra más alta en las Antillas Mayores. Pese a las estadísticas, no hay muchos estudios poblacionales de las diferentes especies que constituyen este listado.

Interés en los aires

46 millones son observadores de aves en EE.UU. $32 millones

en ventas generan las actividades relacionadas a la observación de aves 863,406 empleos genera este pasatiempo. Tampoco hay tanta información sobre las ya extintas, ni relativo a las poblaciones de aves antes del 1915.

Actualmente, hay tres factores que amenazan la población de los pájaros: las modificaciones del suelo, la presencia e introducción de especies exóticas y el cambio climático. Todas, en mayor o menor grado, están vinculadas al comportamiento humano.

Según explicó Acevedo, de las 375 especies de aves, entre 120 a 130 anidan en Puerto Rico. El resto son migratorias o accidentales. Las migratorias son aquellas que anidan en el norte de Estados Unidos, Canadá y Alaska, pero que en invierno emigran a tierras caribeñas. Las accidentales son especies migratorias o nativas que se ven sólo de pasada Un ejemplo de una especie accidental vista en Puerto Rico es el flamenco.

La Isla tiene relevancia en el tema de la conservación de las aves, no sólo por el alto endemismo, sino porque es un lugar vital para las migratorias. Esas aves pueden verse afectadas si el lugar donde pasan el invierno desaparece o cambia. En términos del área natural protegida, Cuba y República Dominica cuentan con un 15%, respectivamente. Puerto Rico tiene un 7% aproximado.

Mientras, Dominica posee un 20% de áreas naturales protegidas.

Estas áreas son importantes porque sostienen la población de las especies endémicas. Además, de estas zonas depende el futuro de las especies en peligro de extinción.

“En 1950, Puerto Rico tenía 7% de bosque. Eso era lo que existía al momento de iniciarse el cambio de una economía agrícola a una industrializada. Hay que recordar la deforestación perpetuada por la dependencia en el cultivo de la caña de azúcar. Al abandonarse esta práctica, la Isla recuperó su foresta en bosques nuevos que renacieron, pero que ahora enfrentan la competencia del urbanismo creciente”, explicó el biólogo.

Con excepción del Carpintero (Melanerpes portoricensis) y la Reina Mora (Spindalis portoricensis), que logran subsistir en los remanentes de áreas verde de la urbe, el resto de las aves endémicas necesitan el bosque para sobrevivir.

Aparte del efecto que sufren por las modificaciones del suelo -como ocurre cuando se convierten áreas boscosas en urbanizaciones-, la competencia con las especies exóticas es otro elemento adverso para nuestras aves. Las exóticas son especies que no forman parte de nuestra fauna nativa.

“Estas exóticas llegan a Puerto Rico por dos vías: al expandir su rango geográfico (van volando y llegando poco a poco a otras tierras donde se establecen) o por la mano del hombre (cuando liberan las que compran en tiendas de mascotas o las que se trafican ilegalmente)”, explicó el también biólogo Luis Villanueva.

Por ejemplo, la garza de ganado es una ave exótica que llegó a la Isla desde África por expansión de rango, señaló. “Ese exotismo desplaza a la especie nativa o endémica, trae enfermedades y otras peligrosidades convirtiéndose en uno de los primeros tres problemas que confronta la ecología a nivel mundial”, dijo, por su parte, Acevedo.

En cuanto al cambio climático global, los especialistas destacaron que un aumento en la temperatura de tan sólo tres a cuatro grados puede impactar la dinámica de los bosques.

Según explicaron, en los picos de las montañas hay flora y fauna adaptada a temperaturas bajas que existen en esas zonas elevadas.

Estos incrementos en las temperaturas convertirían esas zonas altas en lugares más calientes, lo cual harían desaparecer especies como La Llorosa y la Reinita del Bosque Enano, según Acevedo.

 

 


 

Vigías de un sistema natural

 

Por Mildred Rivera Marrero / end.mrivera1@elnuevodia.com

El Nuevo Día, 11 de noviembre de 2006

Vecinos han protegido su "bosque" hasta de la creación de un vertedero

 

Barranquitas - Un grupo de barranquiteños lucha por preservar un sistema natural que comprende cerca de 1,000 cuerdas de terreno y que es un santuario para centenares de especies de la flora y fauna. El Cañón Las Bocas es una falla geológica ubicada al noreste del Cañón San Cristóbal, que se extiende por 2.5 millas a través de los barrios Quebradillas y Quebrada Grande, de Barranquitas, y Palomas y Río Hondo, de Comerío.

Cañón Las Bocas

Falla Geológica

Está al noreste del Cañón San Cristóbal. Se extiende por 2.5 millas entre Comerío y Barranquitas. Lo cruzan la quebrada Grande y los ríos Caliente, Frío y Hondo.  En un punto, varios cuerpos de agua se desbordan en una cadena de cinco cascadas que caen desde una altura de 830 pies.

Víctor Rosario, maestro, comentó: “Llevamos a estudiantes que son de la misma comunidad para que vieran el ambiente y los animales que viven allí. Se creó consciencia de cómo nos vamos a beneficiar de ese recurso”

La gran mayoría de los terrenos que lo componen está en manos privadas y, por lo tanto, a expensas del desarrollo. Por eso, hace cinco años, el Comité pro Reserva Natural Cañón Las Bocas aboga por la conservación de ese sistema.

Carlos Collazo recordó que, luego de luchar para detener el establecimiento de un vertedero, los vecinos “decidimos que queríamos tener un bosque y empezamos a identificar estas áreas. Uno no puede oponerse a todo, también hay que proponer cosas”.

Desde entonces, son muchos los pasos que han dado para delimitar el área, identificar los recursos y las especies que conviven allí y lograr el respaldo de los gobiernos de Barranquitas y Comerío.

Aunque no han logrado organizar a las comunidades cercanas, han ofrecido charlas y organizado visitas de estudiantes al lugar, explicó el portavoz del Comité, Carlos Collazo.

Fue a través de una de esas visitas que Víctor Rosario y María Toledo, educadores de la escuela Farallón, conocieron el sistema natural.

“Yo (lo) había visitado porque me crié en el barrio Quebradillas. Íbamos al río, pero no lo veíamos como un cañón. Cuando Carlos se nos acerca y nos habla del proyecto, llevamos a estudiantes que son de la misma comunidad para que vieran el ambiente y los animales que viven allí. Se le creó consciencia a los estudiantes de cómo nos vamos a beneficiar de ese recurso”, explicó Rosario. Mientras, Toledo, que dirige el Club Ambientalista, dijo que la visita al lugar “fue maravillosa”.   Ellos también recibieron una invitación de Collazo para que participen hoy en un foro comunitario en el centro cultural barranquiteño a las 8:00 p.m..

Collazo explicó que la actividad será un anticipo a las vistas que celebrará en diciembre la Junta de Planificación sobre el Plan de Uso de Terrenos.

La idea, dijo, es que los asistentes identifiquen las áreas que deberían protegerse, además del Cañón Las Bocas, para proponerlo en las vistas de la Junta de Planificación.

Actualmente, sólo el Cañón San Cristóbal está protegido, lo que representa el 1.3% del suelo barranquiteño, afirmó Collazo.

El agricultor Ángel Roberto Aponte y su esposa Cándida Guzmán también desean que aumente el porcentaje de terrenos protegidos. Y ellos saben de lo que hablan, pues poseen 130 cuerdas de terreno que son parte del Cañón Las Bocas, en parte de las cuales sembraron calabaza y ají dulce.

La pareja le vendió cuatro cuerdas de terreno a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, que construyó allí una planta de filtración a un costo de $14.3 millones, que extraerá 1 millón de galones de agua diarios de los cuerpos de agua que fluyen del Cañón Las Bocas.

Esa cantidad representa cerca del 50% del agua que se produce allí, ya que al Cañón Las Bocas lo cruzan la quebrada Grande y los ríos Caliente, Frío y Hondo, entre otros cuerpos de agua que -en un punto- se desbordan en una cadena de cinco cascadas que caen desde una altura de 830 pies. Collazo dijo que la planta de filtración favorece su causa porque “eso da una idea de la importancia del recurso que hay que proteger”.

“Si el Gobierno ha invertido todos esos millones ahí -dijo- es importante que se proteja el recurso agua”.

 

 


 

 

Tierra para comer

José Molinelli

Geomorfólogo

El Nuevo Día, 15-Julio-2006

Para Puerto Rico la protección de las tierras agrícolas es un asunto de seguridad nacional. No hay más que examinar el contexto global y las tendencias mundiales para darnos cuenta que la importancia y el valor estratégico de nuestros terrenos agrícolas es mucho mayor que los beneficios económicos que se derivan de su destrucción.

Los graneros del mundo, incluyendo la región de los grandes llanos de los Estados Unidos, Ucrania, la pampa argentina y la llanura de Manchuria, ya producen al máximo de su capacidad. Y a nivel global la cantidad de suelo agrícola de alto potencial en producción ya alcanzó su máxima extensión. No obstante, la cantidad de terreno agrícola se reduce aceleradamente cada día que pasa.

Millones de hectáreas de terrenos de alta productividad son eliminados como resultado del desparramamiento urbano, particularmente en el perímetro de los pueblos, ciudades y urbes a través del mundo. Millones de hectáreas de tierra adicionales se pierden como resultado de la desertización, salinización y erosión acelerada.

La desertización está eliminando grandes cantidades de tierra agrícola y de pastoreo en áreas altamente vulnerables de las regiones semiáridas debido a la degradación producto del calentamiento global y las prácticas inadecuadas de manejo del terreno. Estos causan que el terreno pierda la poca humedad que le queda y acentúa la vulnerabilidad de los suelos a la erosión causada por el viento. Sus efectos los sentimos en Puerto Rico y el resto del Caribe cuando llegan a nuestra atmósfera grandes cantidades de polvo proveniente del desierto del Sahara y la región del Sahel en África.

En las regiones de clima árido, donde los suelos necesitan ser irrigados, la evaporación remueve rápidamente la humedad del suelo dejando un residuo salino que reduce su rendimiento agrícola. Este fenómeno de salinización afecta a muchas naciones incluyendo a los Estados Unidos, China, Egipto, Irak, India y demás países con zonas de clima seco.

Por otra parte, en las regiones húmedas del mundo, la erosión acelerada remueve las capas superiores del suelo que son las más fértiles. Esta erosión es causada por la deforestación de los bosques tropicales, la tala de las zonas montañosas y el manejo inadecuado de los suelos. La misma resulta no solamente en la remoción de la capa fértil, sino en la formación de zanjones y barrancas que inutilizan las fincas y a su vez sedimentan los ríos, lagos y costas, degradando la calidad de las aguas e incrementado la magnitud y frecuencia de las inundaciones. Países como Haití, que en un momento fueron grandes exportadores agrícolas, hoy están sumidos en la pobreza como resultado de los malos gobiernos, faltos de visión, que no quisieron lidiar efectivamente con las graves consecuencias de la degradación y erosión acelerada de sus suelos.

A pesar de que cada día hay menos terrenos agrícolas para alimentar la creciente población mundial, nos seguimos alimentando porque la tecnología moderna ha logrado que cada hectárea de terreno produzca el doble o el triple de lo que antes producía. Este fenómeno se inició con la “revolución verde” que se fundamentó no solamente en el desarrollo de variedades de plantas de alto rendimiento, sino en el desarrollo de una agricultura basada en la infusión de grandes cantidades de fertilizantes, plaguicidas y combustibles derivados del petróleo. Esto significa que, con las alzas proyectadas en el valor del petróleo, el costo de producir y transportar los alimentos incrementará sustancialmente cada año y que aquellos países que tengan que importar alimentos tendrán que pagar mucho más por los productos agrícolas, particularmente si están distantes de los mercados de exportación.

El dedicar nuestro mejores terrenos a la siembra de estacionamientos, centros comerciales, urbanizaciones y carreteras conlleva la delegación de nuestra responsabilidad alimentaria a manos extranjeras cuya obligación primaria es hacia ellos mismos. Implica el pensar que otros países manejarán con inteligencia su tierra y no eliminarán sus terrenos agrícolas como nosotros hacemos con los nuestros. Supone que otras naciones, con poblaciones crecientes, dedicarán cientos de miles de cuerdas para alimentar casi 4 millones de puertorriqueños sin considerar que en momentos de escasez ellos se alimentarán primero a sí mismos y luego al que le pague el precio más alto por sus productos. Presume no solamente el que siempre podremos pagar el precio de los alimentos importados y su transportación, sino que siempre habrá alimento disponible para importar. Conlleva el no considerar diversos escenarios asociados al calentamiento global, las sequías, los conflictos políticos y bélicos, el bioterrorismo, los desastres naturales y demás eventos que pueden afectar adversamente nuestras fuentes alimentarias externas durante las próximas décadas.

La pregunta fundamental es si podemos darnos el lujo insensato de perder nuestro potencial agrícola por seguir políticas erradas que siguen erosionando los cimientos de nuestra tierra.

jmoline@upracd.upr.clu.edu

 

 


 

 

 

Periplo por la montaña

San Juan, Puerto Rico - Domingo 18 Junio 2006

Por Marcos Pérez Ramírez

 

Jornadas de descenso en cuerda, tiroliano, body rafting y hiking son varias de las actividades con las que exploramos la grandeza de la naturaleza.

 

El tiempo pasa más lento tras alcanzar el barrio Caguana y alejarse el bullicio de la carretera número dos. Las escenas campestres ocupan el paisaje: allá una vaca pasta sola ante una charca mientras el viento bambolea las hojas de un árbol de panapén.

Voy camino al río Tanamá, para pasar un día de aventuras junto a los excursionistas de Acampa, y siento como si estuviera en un país extranjero: a veces la vida sanjuanera nos enajena de la Naturaleza.

En el sector Las Vegas del barrio utuadeño, la cotidianidad es más sosegada. La pareja amorosa de viejitos conformada por doña Mayo y Avelino González -quienes viven en una casa de madera con techo a dos aguas rodeada de plantas y gardenias-, así como el saludo cordial de la familia Cintrón-Rodríguez, sirven como preludio al paraíso que estoy presto a explorar.

 

La caminata de unas cinco millas que recorre la espesura incluirá jornadas de descenso en cuerda, tiroliano, body rafting y hiking, donde a cada paso se revela la belleza de la flora del lugar, al tiempo que el calor y la humedad nos recuerdan por qué los pájaros buscan las ramas más altas mientras cantan en pos del viento

A mis pies no sólo me doy cuenta del suelo kárstico de la zona, sino de los cientos de fósiles que testimonian que todo este enorme predio -venerado tanto por los taínos de antaño, como por los aventureros contemporáneos- estuvo alguna vez bajo agua.

La educación que recibo del agricultor Jorge Pérez -en cuya casa disfruté de un almuerzo vegetariano orgánico- sirve como paliativo de la adrenalina que me acapara, según vadeo uno de los riesgos con los que la Naturaleza pone a prueba a los exploradores: descender con una cuerda por un risco de 80 pies de alto hacia el río, cruzar su caudal crecido o superar un ‘ballao’ (tapón) de chinas, ramas y hojas en una cueva ribereña de un cuarto de milla de largo, es volver a reencontrarme con los pasos perdidos de mi humanidad hastiada del polvo de la ciudad.

 

Comienza nuestro recorrido subiendo y bajando lomas mientras nos seduce la paleta de colores de las flores que crecen a lo largo del sendero: las miramelindas y las bromelias silvestres rompen con el predominio del verdor.

Camino a la primera aventura -un descenso en cuerda hasta la boca de una cueva- el agricultor Jorge Pérez nos relata el significado taíno de la palabra Tanamá (mariposa), mientras explica dónde se hallan algunos de los tesoros arqueológicos que la vorágine de la vegetación protege de la rapacidad humana, y sin soslayar la riqueza de la flora.

Para Jorge -quien colabora con Acampa en estas excursiones ecoturísticas- no hay detalle, por más nimio que parezca, que no merezca un comentario educativo. Por ejemplo, tras rozar su brazo con una planta venenosa aprovecha para explicarles a los viajeros cómo el veneno de la planta actúa en la piel.

Ecoturismo 101

Modalidad turística consistente en viajar o visitar áreas naturales sin disturbar, con el fin de disfrutar, apreciar y estudiar los atractivos naturales de dichas áreas, así como cualquier manifestación cultural a través de un proceso que promueve la conservación, tiene bajo impacto ambiental y cultural y propicia un involucramiento activo y socioeconómicamente benéfico de las poblaciones locales. Fuente: Héctor Ceballos y Alexis Molinares

Aquí conviven árboles centenarios con plántulos, como si la Naturaleza reprodujera la convivencia histórica que los taínos -y luego los campesinos- tuvieron con esta zona. Fueron ellos los forjadores de estas escarpadas sendas por las que aún caminamos.

Ya en la boca del risco de ochenta pies, por el que descenderemos hasta el río Tanamá, constato que estoy en una especie de viaje temporal, encontrándome con una Naturaleza inédita para mí, la cual nunca necesitará de la huella del homo sapiens para calcular su valía.

Raymond Sepúlveda -dueño de Acampa- y Jorge se aseguran de que estoy bien atado al arnés y las cuerdas de seguridad y comienzo mi bajada hacia la cueva El Portillo.

Una vez en la entrada de la cueva quedo lelo ante la belleza del lugar. La entrada tiene unos cincuenta pies de alto y al fondo se ve la luz al final de lo que promete ser un largo túnel. Flotando boca arriba veo a los murciélagos que vienen y van abrumados por nuestra presencia y con la luz de nuestros cascos, creo que son cientos, miles, pronto pierdo la cuenta.

A mitad de camino, nuestros guías se percatan de que un enorme ‘ballao’ -de unos doscientos metros de longitud- casi atapona la caverna ribereña. Lo cruzamos y lo que para algunos es sinónimo de pestilencia -el olor a chinas rancias y madera mojada- no es otra cosa que la esencia de la Naturaleza que se limpia y se renueva constantemente.

Casi al salir de la cueva observo un recipiente de plástico para detergentes encajado en el tope de la bóveda, testimonio de la huella contaminante del humano, así como de la fortaleza de los desbordamientos del Tanamá, que alcanza alturas insospechadas -pero constatables a través del camino- según se vislumbran las huellas del torrente en las piedras que marcan las diversas crecientes.

A la salida me sobrecogen las formaciones rocosas por las que discurre la corriente. Son piedras calizas ancestrales que parecen ladrillos apilados y manchados por el musgo. Luego emprendemos camino rumbo a la casa de Jorge, donde nos espera un sabroso almuerzo vegetariano orgánico.

Agua por todas partes

El lugar donde ubica el hogar de la familia Pérez es deslumbrante. En medio de una apertura escarpada, que encara la corriente del Tanamá y las verdísimas montañas, está enclavada su residencia ecológica de dos plantas, que cuenta con un sanitario de composta, baterías energéticas alimentadas por paneles solares y agua potable que viene de un manantial aledaño.

Nada de lo que se genera en esta casa es un desecho. Comí de los ricos guineos orgánicos cultivados por Jorge y lancé la cáscara por el amplio ventanal, las aguas del fregadero alimentan las plantas del huerto, mientras que el inodoro de composta genera abono que se utilizará para fertilizar a los árboles frutales.

Pruebo la comida y saboreo un pastelón de amarillos con vegetales, arroz integral, puré de calabazas y una ensalada mixta -que hasta repollo inglés incluía- que me retrotrae a un almuerzo campesino: el menú huele y sabe a lluvia, a viento, a sol, a tierra y no a supermercado estéril, aséptico e insípido.

Ya de sobremesa y mientras compartíamos la experiencia sin par de recorrer las riberas del río Tanamá, comienza a caer un aguacero torrencial. Para la familia Pérez aquello era un asunto cotidiano, pero para nuestros guías representaba un reto, pues habría que tomar otra ruta para evitar la crecida furiosa que se avecinaba.

 

La única forma de regresar ahora es por el tiroliano -notificó Raymond al grupo, a sabiendas de que esta hazaña es parte de la oferta aventurera de Acampa, mas no con el río creciendo constantemente, lo que le añadía un plus al cruce de orilla a orilla.

Bien asegurado, mediante una doble cuerda de acero, me lanzó sobre el río crecido a más de sesenta pies de altura sobre la corriente barrosa que carga con maderos, basura y hojas. La lluvia no se detiene.

Es inefable describir cómo se siente la senda por el tiroliano: la altura brinda un sentido de amplitud, libertad, sosiego y euforia, al cual nunca había accedido como humano.

Finalmente todos mis colegas viajeros completan el trayecto. Sólo nos queda ir al encuentro de nuestras pertenencias. Mas es justo en el instante en el que alcanzamos la residencia de la familia Cintrón-Rodríguez-, cuando nuestro periplo se anota otro tanto.

El frío húmedo es inmisericorde, pero la hospitalidad de la familia utuadeña aplaca nuestra urgencia con tazas humeantes de café colao. Entrados en calor, todos rememoramos las aventuras vividas. Hay consenso: éste es ecoturismo genuino, en armonía con la Naturaleza y que involucra a la comunidad con mucho respeto.

Cambiamos nuestros ropajes mojados por nuevas mudas y los Cintrón-Rodríguez -mientras conversamos sobre las siembras y árboles circundantes- nos brindan un jugo de acerola recién exprimido. Si no estamos en el paraíso puede que estemos próximos. Después de todo, éste es el río Tanamá, cuyo nombre evoca una mariposa fugaz de agua que discurre entre el verdor.

 

Comentarios a marcos.perez@elnuevodia.com